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¿Cómo nace la historia de la superstición del viernes 13?

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Ya crea o no en el “poder” del viernes 13, es muy probable que esta fecha  también le intrigue. Casi no deja a nadie indiferente. Algunos lo temen, otros lo esperan con impaciencia. ¿Pero cómo nació la historia de la superstición de este día?

 

Una creencia profundamente arraigada

Para buscar los orígenes del misterio que rodea el viernes 13, hay que remontarse hasta a un pasado muy lejano. Desde tiempos inmemorables, esta fecha ha sido sinónimo de mala suerte. Veamos algunas de las razones que explican esta superstición.

Algunos están convencidos de que la respuesta se encuentra en la Biblia: según el Nuevo Testamento, a la última cena acudieron 13 invitados (12 apósteles y Jesús). También se dice que Jesucristo habría sido crucificado en un viernes…  

¿Pero son estas explicaciones suficientes para justificar este miedo al viernes 13? Es poco probable.

Para entender esta superstición, hay que buscar aún más lejos, en la mitología escandinava.

 

La leyenda de Loki, el 13° invitado

Cuenta una leyenda escandinava que Odín, el dios de la guerra, de la victoria y de la sabiduría, invitó a cenar a 11 de sus amigos en su fastuosa vivienda de Valhalla. Eran 12 los invitados a celebración pero un 13° dios consiguió colarse.

Era Loki, dios del mal y de la discordia. Se ofendió de no haber recibido invitación a esta fiesta y decidió vengarse cruelmente.

Uno de los invitados, el dios Balder, hijo de Odín, trató de convencer al intruso de irse. Estalló una pelea violenta, en la que Balder el pacífico, dios de la luz y de la belleza fue asesinado.

Desde este incidente trágico, el significado del número 13 y del viernes 13 en particular, llegó a ser nefasto… De ese relato habría surgido la idea de que tener 13 personas a la mesa para una cena era desgracia segura.

 

Frigg, la diosa desterrada

El viernes 13 también parece vinculado a la leyenda de la diosa Frigg (o Freya) en los países nórdicos. Frigg, cuyo nombre dio origen a la palabra “Friday”, viernes en las lenguas anglosajonas, era la hermosa diosa del amor y de la fertilidad. El viernes era un día consagrado a esta diosa amada de todos.

Pero en el siglo X, cuando las tribus nórdicas se convirtieron al cristianismo, la diosa fue desterrada y tuvo que exiliarse en la cumbre de una montaña. Según la leyenda, se reunía cada viernes con 12 brujas para rogar plagas sobre los humanos.